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El pasado mes de julio, entre los días 14 y 22, tuvo lugar la segunda acción de la «Caravana Abriendo Fronteras», en la que participamos algunas de las compañeras de Entrepueblos de diferentes territorios. Esta red es una plataforma estatal que nació en el 2016 con la caravana a Grecia y actualmente está formada por más de 100 colectivos y organizaciones, entre ellas Entrepueblos. 


Asamblea de la Caravana en Sevilla

El objetivo principal es el de denunciar las políticas migratorias criminales y de asilo de la UE y de sus estados miembros, concretamente en esta segunda edición las del estado español. Por eso nuestro destino final era Melilla (Frontera Sur), pasando por Madrid, Sevilla, Algeciras, Tarifa, Málaga y Almería, denunciando la vulneración sistemática de los DDHH que se da en esa frontera.

Un viaje lleno de solidaridad, reivindicación, aprendizajes, experiencias, cuidados y calidez humana, compuesto por más de 450 personas de todo el estado español. Hemos tratado de fortalecer los lazos solidarios entre los pueblos, tejidos en todas direcciones y desde todos los territorios. Juntas hemos recorrido muchos kilómetros llenando las calles de estas ciudades con gritos y cánticos de «La ley de extranjería mata gente cada día», «Solidarité, avec les sans papiers», «Ni CIE´s ni fronteras, ni muerte en las pateras», «Ongi etorri errefuxiatuak», «Papeles para todas o todas sin papeles», «Libertad, libertad, detenidas por migrar», «Las vallas matan, Europa remata», «Ninguna persona es ilegal» o «Dones lliures en territoris lliures».

Una caravana de resistencia y acción política con mirada feminista, en cuanto a participación (un 70% de mujeres) y en cuanto a hacer visible la presencia de las mujeres en los procesos migratorios, como protagonistas. Incorporar el feminismo significa visibilizar a las mujeres, reconociendo la particular violencia que enfrentan y reconociéndolas como sujetos activos y políticos. Es absolutamente necesario poner en valor su esfuerzo y su trabajo, su lucha diaria y sus resistencias. Mujeres que atraviesan fronteras convertidas en zonas de guerra, espacios militarizados en los que el patriarcado las agrede doblemente haciendo más profundas las desigualdades, multiplicando la violencia, la explotación y la exclusión. La violencia sexual, componente endémico de todos los conflictos, es usada en la frontera y en su camino como un arma más.

Una caravana viva en todo el recorrido, con acciones organizadas «in situ» respondiendo al día a día de lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor: acción en el aeropuerto de Sevilla denunciando las devoluciones en caliente, «performance» simulando un naufragio en la costa de Tarifa, acción en Melilla ante el exministro de Interior Fernández Díaz, presentación en Melilla de una queja formal ante la delegación de gobierno por la actuación de las fuerzas policiales en frontera, entrega de demandas al actual Ministro de Interior en Almería.

Las actuaciones del Estado español y la mayor parte de los estados miembros de la Unión Europea, despliegan mecanismos destructores de vidas humanas, pues si no matan directamente como pasó en la playa de Tarajal en Ceuta en 2014, dejan morir a miles de personas, ya sea a través de intervenciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado; a través de los discursos de los miembros del Gobierno y otras instituciones públicas, que refuerzan y legitiman estos mecanismos; o a través de la simple dejación de responsabilidades, como la omisión de socorro a quien está en peligro de muerte.

Hemos podido contrastar que son prácticas habituales las devoluciones colectivas ilegales (devoluciones en caliente), la omisión de socorro y del Derecho del Mar a personas que naufragan en aguas españolas, y que en muchos casos se acude a la gendarmería marroquí, incluso estando en aguas de la jurisdicción española; el abandono de niños y niñas en movilidad (los mal llamados MENAS, menores no acompañados) en la calles de Melilla, sin aplicarles los acuerdos internacionales del interés superior del menor; las condiciones de los CIE (Centros de Internamiento para Extranjeros), donde permanecen privados de libertad y en pésimas condiciones, personas que no han cometido ningún delito; la externalización de fronteras a terceros países (Turquía, Marruecos) pagándoles muchísimos millones para que hagan el papel sucio que los países europeos no quieren hacer, o los discursos y argumentos que fomentan el racismo y la xenofobia, el desprecio y el rechazo.

Sabemos que no estamos ante situaciones que ocurren de manera aislada, sino ante una arquitectura de impunidad que permite la sistemática violación de los derechos por parte de las instituciones de la Unión Europea, y particularmente del Estado español. La «normalización» de esas violaciones de derechos humanos es una de las realidades más dolorosas que hemos enfrentado. No solo es preocupante, es y debe ser indignante, porque no son muertes, son asesinatos.

En la frontera se viven de manera especialmente salvaje las consecuencias del racismo y el patriarcado estructural, como hemos podido comprobar. Las realidades que sufren las personas migrantes son ocultadas. Las silencia el miedo a la deportación, el trato vejatorio que sufren continuamente, su pobreza, la represión. Melilla, esa zona de no derecho. Se construye sobre el racismo social e institucional, la práctica de malos tratos y tortura, todo fundamentado en un lucrativo modelo securitario que supone millones a muchas empresas y lobbies del sector.

No se cuenta con mecanismos adecuados para garantizar la seguridad y la protección de las víctimas de trata o de las personas LGTBI.

Además queremos también visibilizar y denunciar la situación de las mujeres en Melilla que está atravesada por las características precarias del trabajo transfronterizo, en las cuales los empleadores y otros actores se benefician de la mano de obra barata y de los vacíos legales que exacerban la precariedad laboral. Concretamente, las mujeres porteadoras, quienes transportan mercancías hacia Marruecos sobre sus espaldas o en sus manos para poder proveer de ingresos a su núcleo familiar, están expuestas a un conjunto de abusos y agresiones, y las trabajadoras del hogar, cuya situación de explotación laboral es vergonzosa e inhumana.

Desconocemos al escribir este artículo cuál será el futuro de la «Caravana Abriendo Fronteras». Las acciones más potentes hasta ahora, han sido las rutas a Grecia en 2016 y a Melilla este 2017. En estos momentos se está trabajando en un proceso de discusión en los diferentes territorios y en una próxima asamblea general sobre el modelo de caravana y el destino para el 2018.


Claveles en memoria de quienes han perdido la vida en el Mediterráneo

Desde Sevilla, por la proximidad a la Frontera Sur, Entrepueblos ha estado participando en las reuniones que van marcando las estrategias futuras. Próximamente hay previsto hacer un encuentro a nivel andaluz, posiblemente en Málaga, que refuerce nuestra presencia en la denuncia de los atropellos y muertes que tenemos cada día. También mantenemos una estrategia de coordinación con otros colectivos, como la «Plataforma somos migrantes» o asistir a las jornadas anuales en Cádiz, que se han llevado a cabo el pasado 27 y 28 de noviembre donde se presentaron datos e investigaciones muy serias sobre el tema (https://www.apdha.org/media/ informe-frontera-sur-2017-web.pdf).

Desde València y Murcia se ha articulado el trabajo contra la represión de las personas migrantes a través de las campañas locales y de la Campaña Estatal por el Cierre de los CIE y el fin de las deportaciones. Desde estos espacios se articula la lucha contra el racismo institucional, exigiendo su cierre de estos centros y realizando un trabajo de veeduría de DDHH. Las políticas racistas se fundamentan en el control de las personas migrantes, y sin el sistema perverso de deportación no sería posible. Por ello se trabaja por afrontar esta realidad, que además se sustenta, como todos los dispositivos de represión, en el lucro. Por ello, se anima activamente a sumarse al boicot de las compañías que gestionan los macro vuelos especiales de deportación, que suponen en torno a 12.000.000€ anuales. Actualmente la contrata la tiene un UTE compuesta por Viajes Barceló y Air Nostrum (filial de Iberia). No obstante, hasta el año pasado, era Air Europa quien gestionaba dichos vuelos.

Desde Barcelona, Entrepueblos nos hemos implicado en la iniciativa del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) sobre la vulneración de los DDHH de las personas migrantes y refugiadas, que explicamos en estas mismas páginas.

La gente de Entrepueblos vamos a seguir en las calles y en los medios denunciando junto a mucha otra gente, no callando, desobedeciendo las leyes injustas para obedecer a los DDHH, porque no queremos ser cómplices de esas políticas, ni normalizar el dolor de nuestras vecinas, porque no nos queremos poner ni nos pondremos nunca de parte del opresor, de quien destruye vidas.

Es necesario romper esa frontera de la indiferencia en la que vivimos sumergidas cada día en nuestros territorios, señalar a los culpables, mostrar nuestra solidaridad y gritar con fuerza que otro mundo sí es posible.

Montse Benito, Mª Dolores García y Joana Mª Perelló

 
 
 
 
 
Categoría
  • Derechos humanos
  • Feminismo
  • Migraciones
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